Ver aviones hoy en día es un hecho que forma parte de nuestra rutina. Estos gigantes con alas de acero, antaño novedosos y difíciles de ver, se han convertido en asiduos pájaros de nuestros cielos. En las grandes ciudades, únicamente con levantar la vista podemos ver aviones, helicópteros o demás maquinaria celeste. No obstante, la historia de la aviación tiene apenas un siglo de existencia...¿imagináis lo que debieron sentir las personas de principios del siglo XX que presenciaron, por primera vez en la historia, el vuelo de un ser humano? Tuvo que ser, cuanto menos, emocionante.
Por eso hemos decidido iniciar nuestro blog con una entrada dedicada al primer avión de la historia, construido y probado por los valientes hermanos Wright, dignos sucesores de los Montgolfier, que consiguieron hacer volar a un aparato más pesado que el aire solucionando previamente una gran cantidad de problemas aerodinámicos, de control y de potencia. El resultado fue el avión que aparece en la imagen, el "Flyer", cuyo primer despegue tuvo lugar el 17 de diciembre de 1903. El avión alcanzó una altura máxima de 37 metros, y una velocidad media de
48 km/h durante los 12 segundos que duró el vuelo.
Gracias a los descubrimientos de estos dos grandes inventores, la historia de la aviación dio sus primeros pasos, si bien es cierto que su avance durante los primeros años de andadura fue lento y difícil. Sin embargo, con la llegada de la Gran Guerra y, sobre todo, durante la Segunda Guerra Mundial, todo esto cambiaría, incrementándose notablemente el ritmo de avance en la producción de aviones cada vez más modernos y desarrollados...¡y todo se lo debemos a estos dos intrépidos hermanos!


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